viernes, 7 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES RECONCILIACIÓN?



Luis Monterrosa
Director del IDHUCA 
Editorial 6 de noviembre 2014. 


Reconciliación es una de esos conceptos maltratados que necesita ser abordado, discutido y degustado. Es el típico concepto “murciélago” que decía el filósofo don Carlos: para unos es un pájaro, para otros es un ratón... en realidad es un murciélago. La reconciliación es un concepto intragable para algunos; deseable para otros.
            No es simplemente re – (guión) -  conciliación, volver a la conciliación, sobre todo si no ha habido previa conciliación. Pero haya o no haya habido conciliación previa, eso no significa que debamos descartar la reconciliación.
            Los unos la descartan como posible porque no les puede entrar en la cabeza y en el corazón que deba estrechar sinceramente la mano a su adversario... en parte porque, a pesar que suelen ser cristianos o lo pretenden, no entiende aquello de “ama a tus enemigos”.
            Otros construyen una versión caricaturesca e incluso perversa, especialmente cuando hacen de la reconciliación un discurso del sometimiento de los pequeños ante los poderosos bajo el pretexto de buscar la armonía social.
Sin embargo, más allá de estas posible desviaciones e interpretaciones, la reconciliación apunto a un proyecto humano y social como aspiración profunda de los pueblos, si bien requiere cierto tipo de elementos imprescindibles. Reconciliación supone que existieron o existen hechos que afectan las relaciones interpersonales y sociales. Se hace necesario conocer la verdad de los hechos, lo qué pasó y por qué pasó; esto está intímamente vinculado con la necesidad de hacer justicia, no en el sentido del castigo sino como reconstrucción de relaciones rotas a partir de la verdad,la reparación y la garantía de no repetición de aquellos hechos. Para esto  necesitamos misericordia, a veces el ingrediente más difícil de digerir, pero probablemente el más humano de todos los elementos.
Ahora bien, cuando verdad, justicia y misericordia se encuentran en el camino de la paz, es decir en el proceso intencionado y estratégico de construir la paz, entonces estos cuatro  elementos, paz, verdad, justicia y misericordia se constituyen el espacio concreto donde se da la reconciliación. No hay reconciliación posible sólo con la verdad o sólo con la justicia... ni siquiera sólo con verdad y justicia. Eso es hacer las cosas a medias. La reconciliación corresponde a esos procesos que buscan la verdad para procurar la justicia con misericordia y así construir la paz.
Nada fácil, pero para nada imposible. Los mayores impedimentos vienen de la voluntad para aceptar la visión integral de la reconciliación expresada, por ejemplo, como una justicia sin misericordia o por una paz sin la verdad de los hechos. Otra cosa por supuesto es cómo procedemos. Pero eso es cuestión de metodología.
Claro está entender bien qué es la reconciliación no resuelve todos nuestros problemas, ni metodológicos ni de voluntad.  Sin embargo, nos puede situar en el camino correcto con la claridad necesaria. Huelga decir que para El Salvador, la reconciliación sigue siendo el reto estratégico fundamental de nuestra sociedad. No es que las heridas vaya a abrise de nuevo: es más bien que las heridas no han sido cerradas. Para esto necesitamos encaminarnos hacia la reconciliación.

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