jueves, 21 de mayo de 2015

COMUNICADO DEL CONSEJO APOSTÓLICO NACIONAL DE GUATEMALA PROVINCIA CENTROAMERICANA DE LA COMPAÑÍA DE JESUS

Resultado de imagen de protestas GuatemalaLas instituciones y las personas que trabajamos y colaboramos con la Compañía de Jesús en
Guatemala,  manifestamos nuestro apoyo a los clamores  que la diversidad de los pueblos
guatemaltecos expresan, a través de las movilizaciones en las ciudades y en el campo.
Estas  movilizaciones  son  signos  de  esperanza,  expresan  los  anhelos  de  una  sociedad
distinta,  activa,  donde  el  ejercicio  de  la  ciudadanía  sea  una  realidad  permanente.  Esas expresiones  adquieren  más  legitimidad  cuando  provienen  de  los  diferentes  pueblos, orígenes  y  religiones; todas articuladas bajo similares propósitos.  Es importante que esos espacios prosigan y logren articular a más expresiones y sus propias demandas. Está visto que ha llegado el momento para que el gran objetivo sea promover una  sociedad para  el  Buen Vivir: “Yo (Jesús) vine para que tengan vida, y la tengan en plenitud” (Jn 10,10)








martes, 12 de mayo de 2015

Monseñor Romero, la represión y la violencia



Monseñor Romero fue declaro mártir in odium fidei: aquellos que le mataron y que acuerparon su asesinato lo hicieron por odio a la fe que declaraba Monseñor Romero. Por eso hay que tener muchísimo cuidado con la sempiterna tentación de convertir al mercado a Monseñor Romero. Es lo más terrible que le pueda ocurrir a un profeta: que su vida, obra y pensamiento sea trastocado, su crítica olvidada, su figura descontextualizada.
Uno de los mensajes clave de Monseñor Romero fue el de exigir el cese de la represión contra las mayorías populares que exigían justicia y respeto por sus derechos. La represión no es más que el uso institucional de la violencia que por más institucional y oficial que sea, sigue siendo violencia. En ese entonces, los cuerpos de seguridad, es decir Guardia Nacional, Policía de Hacienda y Policía Nacional, en coordinación con las Fuerzas Armadas era el eje y hechor fundamental de la represión.
Hoy en día presenciamos la tentación de volver a usos represivos de parte de la Fuerza Armada y de la Policía Nacional Civil (¡que tantas veces olvida que es civil!). El prestigio y respeto que la Fuerza Armada ha ganado desde 1992 por su cumplimiento de los acuerdos post-conflicto, corren ahora el riesgo de deteriorarse por incrementar sus tareas de seguridad pública. Debemos recordar aquí dos cosas: (1) La fuerza armada no es la solución y (2) los problemas sociales requieren respuestas sociales.
Estamos al borde de revivir un clima represivo ahora de parte de la Policía Nacional Civil y de la Fuerza Armada. Por supuesto que hay que prevenir y perseguir el delito, pero hay que hacerlo de manera inteligente. Los métodos represivos, que terminan siempre persiguiendo inocentes y que puede ser fuente de abuso e irrespeto de los derechos humanos, nunca han resuelto nada.
En los últimos meses hemos conocido de diversas masacres realizadas por personal uniformado que desarrolla sus operaciones de una forma ordenada; algunas veces las imágenes evidencian que no ha habido enfrentamiento sino más bien ajusticiamiento. Están los acontecimientos de Zacatecoluca, Jucuarán o la represión policial contra estudiantes en Sonsonate
Debemos por tanto elevar la voz junto con Romero para encender nuestras alarmas y decir “cese la represión” mientras exigimos soluciones sociales a problemas sociales.

(Bajate la imagen aquí y sumáte a la campaña electrónica)

jueves, 7 de mayo de 2015

Giuliani y las apuestas en seguridad



¿Hay realmente algo nuevo en el discurso de Giuliani? En realidad no: es más de lo mismo del discurso manodurista, una estrategia que deberíamos tener clara que no da resultado reales frente al problema de la seguridad, aunque es redituable en términos políticos. Esto lo sabemos  por experiencia propia de los quinquenios de Flores y Saca, pero también está recogido por innumerables especialistas sobre la materia y sobre todo por un principio básico de la lógica de la violencia. Esta lógica dice que violencia trae más violencia. Seguir los pasos de Giuliani es predecir niveles más altos de violencia en el futuro inmediato.
Vale la pena aún así comentar dos cosas en este contexto Giulianesco. Innumerables voces han entonado alabanzas a las propuestas, aun y cuando nada de lo dicho es nuevo. Se habla incluso del interés del gobierno por contratarle como asesor.  Pero ¿dónde quedó todo aquel esfuerzo que bajo la conducción del PNUD se hizo en el segundo semestre del 2014 para articular aquella propuesta de El Salvador Seguro? Se botará ahora para dar paso a la versión Giuliani. Una cosa importante que hay que destacar es que la apuesta de Giuliani es en seguridad: pero eso no va a resolver la violencia porque no se enfoca en su prevención. Recordemos: no es lo mismo prevenir la violencia que prevenir el delito. Lo lamentable es que el discurso cautivador del consultor newyorkino está condenando al olvido todo el esfuerzo de la consulta en prevención para apostar a la represión. Después de esto ¿creerá alguien cuando sea convocado a consulta a algún tipo de Consejo, especialmente al flamante Consejo de Seguridad y Convivencia? ¿Estará pronto a desaparecer este Consejo si no es que acaso ya estamos de duelo por ello?
En segundo lugar, hay que ser honestos y decir que en parte sí hay algo nuevo en el discurso de Giuliani. En realidad fue un discurso de ventas. Toda la apuesta gira alrededor de: compren tecnología de punta como medida de seguridad. No debería sorprendernos si luego nos enteramos que Giuliani es accionista o representante de algún consorcio o empresa de seguridad norteamericana interesada en que el estado compre sus productos. Esta ha sido práctica común en diversos ámbitos de las relaciones internacionales. Después de todo, para algunos en particular el problema de la violencia y la seguridad no es un problema humano, sino un asunto empresarial. Y como bien sabemos por lo que vemos de las agencias de seguridad nacionales, es un buen negocio.
Otra vez, el derecho humano a la seguridad queda no ya para que pueda ser exigido y garantizado para todos y todas, sino sólo para aquellos que puedan pagarlo.


Luis Monterrosa

miércoles, 29 de abril de 2015

Del trabajo del día al día del trabajo



Resultado de imagen de zafra cañeraRepetidamente insistimos en lo estratégico para los derechos humanos lo que significa el trabajo digno. No es un secreto que para nuestro país falta mucho para alcanzar los términos del trabajo decente, comenzando por los términos del subempleo y desempleo.
            Pero esto no sólo un asunto laboral. En concreto es un reflejo de los términos excluyentes de la sociedad. Con todo y sus variantes, nuestra formación económica-social tiene un perfil marcadamente neoliberal con importantes implicaciones para nuestro comportamiento socio-cultural.
            Desde las innumerables personas a lo largo y ancho del país pasan con el trabajo del día, del ganarse la subsistencia diaria, de lograrse un minimum vital, hay que recordar que el mercado sólo va a crear aquellas fuentes de empleo que puedan maximizar la ganancia del capital. De ahí que no funcionen ni sean efectivos muchos esfuerzos de instalación de capacidades, de la llamada responsabilidad social empresarial, de lo que imprudentemente se llama formación de capital humano (las persona no son capital, son personas), simplemente porque las aspiraciones de un trabajo digno y decente chocan con la voracidad del capital y de la dinámica del mercado.
            Más todavía es importante señalar sus vinculaciones con la cultura de la violencia y su raíz psico-social. Si la causalidad de la violencia reside en el factor humillación e irrespeto, todo lo que provoque humillación e irrespeto, produce violencia; todo lo que dignifique y promueva el respeto, previene la violencia. Las condiciones limitadas para un trabajo digno, promueven un contexto psico-social y cultural proclive a la violencia. De ahí también su reverso: la procuración de condiciones dignas en el trabajo es condición inexorable para la prevención de la violencia.
            El día del trabajo pués nos coloca más allá de las marchas y las proclamas, en un momento de reflexión en torno al futuro del país, en cuanto al rumbo de su modelo económico social que necesita ser cuestionado. Bajo las actuales condiciones el país no es viable. Una sociedad que se rige exclusivamente por el mercado y la ganancia como criterio social está condenada a la convulsión social. La opulencia de uno pocos no sólo ofende al esfuerzo de trabajo de muchos empobrecidos. Es que el nivel de opulencia no puede ser universalizable: no está al alcance de todos. De ahí que tenga sentido la solidaridad, la austeridad y los términos de lo que Ellacuría llama la civilización de la pobreza.
            Civilización de la pobreza se opone a la civilización del capital. Debería ser el horizonate por donde debemos movernos para la transformación del país.

Luis Monterrosa

viernes, 24 de abril de 2015

Seguiremos cantando

Durante las últimas semanas se han desarrollado algunos debates en las redes sociales sobre la organización y los participantes en el acto de beatificación de Monseñor Romero; el último de ellos durante los primeros días de esta semana.
La cuestión es que un grupo de cantantes, la inmensa mayoría integrantes de agrupaciones de tipo “comercial”, como Marito Rivera, Shaka y Dres, Los Hermanos Flores, Alto Mando, fueron convocados para grabar un video con un tema (o el tema) para el evento del 23 de mayo. Entiendo que la producción corre por cuenta de TCS, según se afirma en un video subido a la red por algunos de los participantes.
Las críticas se han movido en dos sentidos: por una parte se reprocha que los artistas participantes nunca ha sido romeristas, que su ideología es de derecha y que pertenecen a agrupaciones comerciales; por otro lado, se señala el criterio excluyente de los organizadores, al no haber convocado a los y las cantantes de grupos comprometidos históricamente con el mensaje y la figura de Monseñor Romero.
Ciertamente, me parece que si ésta será la canción oficial de la beatificación, como se afirma en el video, quienes seleccionaron a los y las participantes han usado un criterio excluyente y anti histórico.
Aquellas personas que cantaron comprometidos con la realidad, incluso desde antes de que Monseñor Romero fuera nombrado arzobispo de San Salvador, junto a la Iglesia Popular, en las comunidades marginales y en las tomas de tierra, quienes cantaron junto a él entre 1977 y 1980 y quienes “se la jugaron” durante estos 35 años y contribuyeron a poner su figura y testimonio en el lugar que le corresponde, merecen, no solo reconocimiento, sino consideración y respeto.
Aclaro que, a mi juicio, los cantantes que aparecen en el video no merecen ningún tipo de insulto o maltrato de parte de nadie, por el simple hecho de estar participando, incluso los que pudieran tener una trayectoria de derecha o meramente comercial.
Solo por mencionar algo de quienes mejor conozco, Nadia Maltez es una gran artista que ha crecido mucho en los últimos años y me alegra que aparezca, ella es una digna representante, al igual que el maestro Nelson Huezo. A Gerardo Parker lo he visto siempre muy al lado de la iglesia católica y me parece lógica su presencia. Rafa de OVNI es un músico excepcional al igual que Marito Rivera quién tiene además una sólida formación académica. Por lo tanto, está muy bien que participen, pues son personas con excelentes credenciales artísticas.
Estoy seguro que ellos no tienen la culpa de que la organización no haya incluido a otros y otras que se ganaron a pulso ese derecho.
Pero, ¿quién puede negar que Guillermo Cuellar, compositor de la Misa Popular Salvadoreña y de la Misa Mesoamericana; Jorge Palencia, compositor.
de “El Profeta”; Claudia Beatriz López, quién trabajó con las comunidades del bajo Lempa en la recomposición social de los desplazados del conflicto; Franklin y Roberto Quezada, que han mantenido vivo el mensaje romerista a través de decenas de canciones y miles de conciertos; Sebastián Torogoz, Paty Silva, Teresa Guardado o a la gente nueva que ha seguido ese camino como Carlos Pacheco, Manuel Contreras o Carlos Serpas tengan tanto o más talento creativo, calidad artística, compromiso romerista y derecho de participar?.
Parafraseando a mi amigo Godofredo Echeverria, uno de los fundadores de “La Banda Tepehuani”, este es el momento en el que mucha gente se manifestará romerista; muchos tratarán de volver a Monseñor Romero un producto comercial, descafeinado, insípido, “light”, volviéndolo un santo del cielo y no de la tierra.
Afortunadamente nos queda su testimonio vivo. Afortunadamente “su voz aún se escucha en el desierto”. Afortunadamente el pueblo ya lo hizo santo. Afortunadamente su mensaje nos seguirá inspirando y seguirán surgiendo poemas y canciones y seguiremos cantando.

(contribución de Paulino Espinoza excesodeequipaje@gmail.com)



miércoles, 22 de abril de 2015

La Fuerza Armada no es la solución



Resultado de imagen para ejercito derechos humanosEn diversos sondeos de opinión pública sobre la credibilidad de las instituciones del Estado, la Fuerza Armada suele destacarse. Respecto del cumplimiento de los acuerdos del 92, pasa por ser una de las instituciones con mejor cumplimiento. Por supuesto, esta institucionalidad mantiene ciertas debilidades. Son recientes los casos de los cadetes Zelaya Díaz (2014) y Peña Carmona (2001).
En el pasado inmediato son claras las deudas en términos de justicia y reparación como en el caso de los Jesuitas (1989) respecto sus autores intelecturales, innumerables casos de graves violaciones de derechos humanos durante nuestra guerra civil, así como casos a lo largo de los años setenta como procesos de persecución y exterminio de la académicos, estudiantes, docentes, campesinos, iglesia, etc.
El fondo común de todos estos casos es la autoridad concedida o asumida por las Fuerzas Armadas respecto a la conducción del país, ostentando el poder político, y por tanto decisión sobre cuestiones claves del país, con el problema serio que supuso que la institución armada se arrogase por encima de cualquier voluntad política y ordenamiento jurídico, sobre la vida de las personas.
Este es el pasado de las Fuerzas Armadas en el país, situación común con otros sociedad donde privó el autoritarismo militar como Chile, Brasil, Argentina por citar sólo algunos casos.
Los Acuerdos de 1992 dispusieron separar la responsabilidad de la seguridad pública de las Fuerzas Armadas en la medida que los Cuerpos de Seguridad (la Guardia Nacional, la Polícia de Hacienda y la Policía Nacional) se conviertieron en instrumento de represión de los civiles, especialmente de la Oposición política.
Que ahora se piense que las Fuerzas Armadas pueden ser la solución al problema de la violencia y de la delincuencia, es un error de dimensiones descomunales. No sólo invalida el esfuerzo limitado que ya hace la Policía Nacional Civil, sino que también nos podemos acercar a situaciones similares como la acontecida en 2014 en el caso de Tlatlaya, México donde se suponía que el Ejército se había enfrentado con presuntos narcotraficantes con el resultado de 22 civiles muertos y cero rasguños para los militares. Posteriores investigaciones demostraron que en realidad el Ejército ajustición a las 22 personas y montó la escena para hacerla parecer un enfrentamiento.
Este es el tipo de situaciones a la que no debemos llegar. La violencia y la delincuenta requiere de soluciones audaces, urgentes de corto y largo plazo. Pero la Fuerza Armada no es la solución.
Luis Monterrosa - Director
Editorial 23 de abril 2015