viernes, 13 de febrero de 2015

Leonardo Boff sobre el derecho humano al agua en Brasil: reflexión para El Salvador

Resultado de imagen de derecho humano agua"La situación actual de grave escasez de agua potable, que afecta a buena parte del sudeste brasilero donde se sitúan las grandes ciudades como São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, nos obliga como nunca antes a repensar la cuestión del agua y a desarrollar una cultura del cuidado de la mano de sus famosas erres «r»: reducir, reusar, reciclar, respetar y reforestar.
Ninguna cuestión es hoy día más importante que la del agua. De ella depende la supervivencia de toda la cadena de la vida y, consecuentemente, nuestro propio futuro. Ella puede ser motivo tanto de guerra como de solidaridad social y cooperación entre los pueblos. Especialistas y grupos humanistas ya han sugerido un pacto social mundial en torno a aquello que es vital para todos: el agua. En torno al agua se crearía un consenso mínimo entre todos, pueblos y gobiernos, con vistas a un bien común, nuestro y del sistema-vida.
Independientemente de las discusiones que rodean el tema del agua, podemos hacer una afirmación segura e indiscutible: el agua es un bien natural, vital, insustituible y común. Ningún ser vivo, humano o no, puede vivir sin agua. El 21 de julio de 2010, la ONU aprobó esta resolución: el agua potable y segura y el saneamiento básico constituyen un derecho humano esencial

Leer el artículo completo en servicioskoinonia.org

jueves, 12 de febrero de 2015

Derechos humanos y mayorías populares

Resultado de imagen para mayorías derechos humanosLos derechos humanos de las mayorías populares es una idea orientadora esencial del trabajo de la Universidad Centroamericana impulsada y desarrollada por Ignacio Ellacuría, compañeros mártires y una gran cantidad de colaboradores, hombres y mujeres a desde décadas defienden la causa de las mayorías populares, inspirados en Monseñor Romero.
Los derechos humanos son por supuesto, una declaración de lo que se espera que la sociedad respete para todo mundo, hombres y mujeres. Sin embargo, cuando pensamos en las mayorías populares esta declaración puede tener un matiz totalmente distinto que es importante que enfaticemos. Los derechos humanos vistos a la luz de las mayorías presenta la evidencia de su no cumplimiento como una vida respetada, un trabajo digno, acceso a la educación o a la salud. Buena parte de nuestra población todavía no cuenta con lo esencial para una vida digna o sólo tiene un acceso parcial.
Por ejemplo, nuestro país ha hecho avances importantes en lograr prácticamente en universalizar la educación primaria. Hace 30 años era común encontrar gente anafabeta o con apenas estudios en primer o segundo grado. La cobertura en primaria es casi completa. La historia es distinta cuando pensamos en noveno grado, en bachillerato o incluso a nivel superior. Y no es, como se suele pensar algunas veces, que la juventud no quiere ni estudiar ni trabajar. Muchas veces no existentes las oportunidades de inclusión.
La perspectiva de las mayorías populares nos dicen pués que aun falta por cumplir. La educación es una de estos elementos claves, pero también el garantizar el derecho a la vida frente al grave problema de la violencia. Pero también la perspectiva de las mayorías nos dice otra cosa: la condición de las mayorías en el cumplimiento de sus derechos fundamentales está muchas veces matizada por el ejercicio y voluntad de unas minorías.
Persisten en el país minorías políticas, económicas y cultures, que impoden muchas veces el fiel cumplimiento de los derechos humanos para todas y todos. Estas minorías gozan de ciertas ventajas económicas y poder político que les permite gozar de educación, salud y vivienda de calidad, muchas veces a costa del limitado acceso a la educación, salud y vivienda de las grandes mayorías. Las mayorías se ven limitadas así por las minorías.
En estos tiempos de campaña política hacemos el llamado para que las propuestas y plataformas se centren en la necesidad de presentar respuestas desde las mayorías populares. Que ahí donde las mayorías reclamen su derecho ante las minorías se pueda hacer justicia. Una justicia que muchos casos viene estando pendiente desde hace mucho tiempo.
Comunidades de Soyapango o Mejicanos no son una excepción. Comunidades chalatecas o en la zona costera de Jiquilisco, desde Arambala hasta Tacuba, todavía tenemos una deuda pendiente con las mayorías populares.

Luis Monterrosa
Director


jueves, 5 de febrero de 2015

In odium fidei


Ha sido extraordinaria noticia la declaración martirial de Monseñor Oscar Arnulfo hecha en Roma recientemente. Una noticia esperada desde hace mucho tiempo y que es en parte un gesto de justicia tanto para Mons. Romero como también simbólicamente para miles de víctimas y sobrevivientes de nuestro pasado inmediato.

Debemos recalcar la declaración de martirio. Romero es asesinado no sólo en razón de su fe, sino que es asesinado por odio a la fe. Lo más curioso es que ese asesinato fue acuerpado, y sigue siendo notoria la oposición por parte de grupos con una mentalidad conservadora que además se consideran viviendo una fe auténtica. Vale la pena por tanto ahondar en esta declaración in odium fidei.
  1. La fe que es odiada por otros, aunque se llamen cristianos, es la que desde las entrañas busca la justicia y la verdad con misericordia en la perspectiva de la paz. Hay algunos sectores que reivindican un tipo de fe que se vive a espaldas de las injusticias. La justicia de Romero es la que brota de la fe. Romero pedía la justicia para los más pobres. Decía Mons. Romero: la gloria de Dios es que el pobre viva.
  2. La fe que es odiada por otros es la que reconoce la diversidad, las diferencias y que busca la paz con justicia. Como bien establece la UNESCO, cultura de paz exige diálogo como medio para resolver los problemas políticos y que renuncia a toda forma de violencia y formas represivas para enfrentar los problemas sociales. Hacía el llamado Mons. Romero “frente a una orden que nos den de disparar, les suplico, les ordeno en nombre de Dios, cese la represión”.
  3. Por tanto, es una fe que está llamada a ser vivida en la historia no sólo pensando en el más allá. Por ser vivida en la historia está pendiente de los dolores, tragedias, gozos y esperanzas de los hombres y mujeres. De todos y todas. No sólo de los buenos, ni siquiera de sólo los católicos, ni siquiera de sólo los cristianos.
Por tanto, la enseñanza que nos deja la declaración es (1) buscar esta unión de fe y justicia (2) reconocer la diversidad y la necesidad de buscar salidas por el diálogo, no por la represión y (3) la fe es para vivir en la historia con todos y todas.
Los esfuerzos que separen fe y justicia, que prefieran abandonar el diálogo y excluir grupos y personas no es la fe de San Romero de América.

Luis Monterrosa

Director

miércoles, 4 de febrero de 2015

COMUNIDAD VENECIA: DEFORESTACIÓN DE UNO DE LOS PULMONES DE SOYAPANGO



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Uno de l0s pulmones naturales que esta fecha tenía la Ciudad de Soyapango es el que se ubica en la ex hacienda Venecia situada a la altura de Megaselectos Soyapango sobre la carretera de oro. Los habitantes de la Comunidad Venecia han denunciado al Ministerio del Medio Ambiente y a la Alcaldía de Soyapango respectivamente la unidad de medio ambiente la tala indiscriminada de árboles. El permiso fue otorgado según los “podadores” para 5 árboles, a la empresa Industrias Agrícolas Vanecia-Prusia, s.a. de c.v. propiedad del actual concejal y candidato a la alcaldía en las próximas elecciones el Sr. Hector Pleitez Mazini. Dada la situación actual que ya son más de 10 árboles podados entre ellos “Bálsamo, pepeto, volador, ceiba, entre muchos otros” es la preocupación de los pobladores quienes además son colonos desde hace décadas en dicho lugar, pues según ellos esos actos de deforestación es una medida de presión para las familias que lo habitan. Inicialmente se les dijo a los habitantes que sembrarían arboles de café, pero dadas las condiciones actuales de depredación del medio ambiente y a la señalización con estacas del terreno y estudios de suelo que han llegado a realizar en dicho terreno los habitantes ponen el grito en el cielo, para pedir al Ministerio de Medio Ambiente para que pare la tala indiscriminada. 



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Ver información de origen . Este artículo es un aporte de una colaboradora del IDHUCA





miércoles, 21 de enero de 2015

Desaprendiendo la guerra en el ámbito psicosocial



Paola Guerrero
Psicóloga IDHUCA

En el año 2012 fuimos diez voluntarios y voluntarias estudiantes de psicología que iniciamos el trabajo psicosocial en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, IDHUCA. Colaboramos en el acompañamiento psicológico con personas que vivieron el conflicto armado en El Salvador. La idea central era brindar el sostenimiento emocional a las personas al momento de brindar su testimonio en su participación  en el Tribunal para la Aplicación de Justicia Restaurativa.

Desde esa experiencia se inicio un proceso de desaprender la guerra tanto como equipo de trabajo, como también, el comprender la dinámica  de antes, el durante y el después de la guerra. Las historias narradas estaban enfocadas en un contexto socio-político violento, sus experiencias suscitaban en  propios actos vistos, ejecutados o presenciados en algunas ocasiones no conscientes de ser acciones violentas. 

La fuerza que se ejercía en el contexto social fue parte de la identificación grupal y la construcción del enemigo como en algunos casos procesos psicosociales facilitadores de la violencia. Desde está lectura, las secuelas psicológicas en la mayoría de las personas que sobrevivieron la guerra son reacciones normales ante situaciones anormales. Es decir, que en ese momento de los años 80 hasta los Acuerdos de Paz en el año 1992, las personas que ahora relatan sus historias identifican el momento en que tuvieron que huir para sobreguardar sus vidas; este desplazamiento por la guerra, enfatizan sentirse siempre alerta, con mucha desconfianza en  sus amistades y familiares  y  el constante sentimiento de miedo a ser descubiertos porque han hablado del pasado, y como consecuencia perciben el impacto en sus  vidas o en sus familias. Se puede entender que se ha vuelto omnipresente está inseguridad en las personas tanto en su pasado como en su presente.

Por estas razones el trabajo psicosocial se vuelve importante, al abordar las relaciones sociales de manera interpersonal e intragrupal. Esta perspectiva permite apreciar un panorama amplio en el tema de la salud mental no solo en las historias independientes de algunas de las personas de comunidades como Arcatao, Chalatenango; Tecoluca, San Vicente; Santa Marta, Cabañas; EXCOPPES (Comité de ex-presos políticos de El Salvador) sino la salud mental luego de procesos y contextos de ejercicio de poder y control desencadenados por la violencia entre la guerrilla y la fuerza armada.

Uno de los pasos importantes en este proceso es retomar y entender la guerra como un proceso violento en el cual Gilligan (2001) lo define violencia como: “toda acción, voluntaria o involuntaria, de un actor explícito o implícito, que inflige un daño a otros o a uno mismo, que conduce a la disminución de las capacidades vitales (físicas o emocionales) hasta el extremo de la muerte.

Al comparar la definición con la realidad social, podemos entender que la prolongación de la guerra o en este caso de acciones violentas se convierte en un hábito, una justificación para resolver los mismos problemas grandes o pequeños en una sociedad donde las relaciones humanas están deterioradas de raíz.

Por lo tanto, el impacto de la guerra según Martín-Baro (1984)  afirma que la salud mental de un grupo humano, debe de cifrarse por las relaciones sociales, la salud del pueblo salvadoreño tiene que encontrarse en un estado de deterioro. Dicha afirmación,  no debería de entenderse como síndromes individuales, es decir, que debe comprenderse desde la colectividad a la interioridad individual; las secuelas pueden situarse en varios niveles y pueden afectar de distintas formas, puede verse en un caso aislado de la afectación emocional, pero en otros casos será una familia, un grupo determinado y aún toda una comunidad.

 Martín-Baró (1984) no pretendía hacer la comparación en el que se percibiera la sociedad salvadoreña como enferma, sino es  la convivencia social del país la cual, está fracturada y desgastada, donde se vive con  normalidad cotidiana en las relaciones sociales. Es por ello, que la visión de la atención a salud mental es más enfocada en la causalidad y no solo trabajar con los síntomas.

Por estas razones debemos de conocer la realidad dolorosa de nuestro pueblo, de las víctimas sobrevivientes no podemos negar la historia, la visión de conocer la verdad y no evadir o reprimir el derecho a la recuperación de la memoria histórica, ya que nos da la pauta, de saber y no invisibilizar el dolor de las personas, ya que puede conducir a la no reparación para que las personas logren alcanzar la resignificación del sufrimiento de su herida personal.

Desde este punto considero que el trabajo psicosocial en el IDHUCA y otras instancias que trabajan con la asistencia a personas que han sufrido violencia, no debe de quedar solo en la invisibilidad ya que,  provoca más vulnerabilidad sino es enfocada al valor de la memoria tanto individual como colectiva.
Esto se logra mediante el reconocimiento y el cambio en las relaciones sociales, según Martín Baró (1984) es necesario “un nuevo contrato social” conociendo la realidad mediante una educación en la convivencia y no en utilizar la violencia para imponer una propia solución, de esta forma se reconstruiría una nueva sociedad.

Referencias bibliográficas
Martín-Baro, I. (2000) Psicología social de la guerra: selección e introducción de Ignacio Martín-Baró (3ª ed). San Salvador: UCA.
Gilligan, J. (2001) Violence Reflections on National Epidemic (1ª ed). Asociación Bienestar Yek Ineme


viernes, 7 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES RECONCILIACIÓN?



Luis Monterrosa
Director del IDHUCA 
Editorial 6 de noviembre 2014. 


Reconciliación es una de esos conceptos maltratados que necesita ser abordado, discutido y degustado. Es el típico concepto “murciélago” que decía el filósofo don Carlos: para unos es un pájaro, para otros es un ratón... en realidad es un murciélago. La reconciliación es un concepto intragable para algunos; deseable para otros.
            No es simplemente re – (guión) -  conciliación, volver a la conciliación, sobre todo si no ha habido previa conciliación. Pero haya o no haya habido conciliación previa, eso no significa que debamos descartar la reconciliación.
            Los unos la descartan como posible porque no les puede entrar en la cabeza y en el corazón que deba estrechar sinceramente la mano a su adversario... en parte porque, a pesar que suelen ser cristianos o lo pretenden, no entiende aquello de “ama a tus enemigos”.
            Otros construyen una versión caricaturesca e incluso perversa, especialmente cuando hacen de la reconciliación un discurso del sometimiento de los pequeños ante los poderosos bajo el pretexto de buscar la armonía social.
Sin embargo, más allá de estas posible desviaciones e interpretaciones, la reconciliación apunto a un proyecto humano y social como aspiración profunda de los pueblos, si bien requiere cierto tipo de elementos imprescindibles. Reconciliación supone que existieron o existen hechos que afectan las relaciones interpersonales y sociales. Se hace necesario conocer la verdad de los hechos, lo qué pasó y por qué pasó; esto está intímamente vinculado con la necesidad de hacer justicia, no en el sentido del castigo sino como reconstrucción de relaciones rotas a partir de la verdad,la reparación y la garantía de no repetición de aquellos hechos. Para esto  necesitamos misericordia, a veces el ingrediente más difícil de digerir, pero probablemente el más humano de todos los elementos.
Ahora bien, cuando verdad, justicia y misericordia se encuentran en el camino de la paz, es decir en el proceso intencionado y estratégico de construir la paz, entonces estos cuatro  elementos, paz, verdad, justicia y misericordia se constituyen el espacio concreto donde se da la reconciliación. No hay reconciliación posible sólo con la verdad o sólo con la justicia... ni siquiera sólo con verdad y justicia. Eso es hacer las cosas a medias. La reconciliación corresponde a esos procesos que buscan la verdad para procurar la justicia con misericordia y así construir la paz.
Nada fácil, pero para nada imposible. Los mayores impedimentos vienen de la voluntad para aceptar la visión integral de la reconciliación expresada, por ejemplo, como una justicia sin misericordia o por una paz sin la verdad de los hechos. Otra cosa por supuesto es cómo procedemos. Pero eso es cuestión de metodología.
Claro está entender bien qué es la reconciliación no resuelve todos nuestros problemas, ni metodológicos ni de voluntad.  Sin embargo, nos puede situar en el camino correcto con la claridad necesaria. Huelga decir que para El Salvador, la reconciliación sigue siendo el reto estratégico fundamental de nuestra sociedad. No es que las heridas vaya a abrise de nuevo: es más bien que las heridas no han sido cerradas. Para esto necesitamos encaminarnos hacia la reconciliación.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL LIBRO AMARILLO ¿UNA BRECHA EN EL MURO DE LA IMPUNIDAD?




Mirla Carbajal
Abogada del Equipo de Procesos de Justicia del IDHUCA
 


Recientemente el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y el Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos, con el apoyo de organizaciones para la defensa de los derechos humanos en El Salvador como el Comité de Ex Presos Políticos de El Salvador (COPPES), el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA), la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), entre otras, hicieron pública la existencia del ”Libro Amarillo”, que es un documento creado presuntamente por el archivo del servicio de inteligencia militar en el año de 1987, que contiene la identificación de 1857 personas con nombres y fotografías, consideradas durante el conflicto armado como Delincuentes Terroristas (D/T ).

Según las primeras investigaciones realizadas y como resultado de la comparación del contenido del “Libro Amarillo” con las denuncias recibidas durante el conflicto armado por organizaciones de derechos humanos y la Comisión de la Verdad, se ha podido establecer que 274 de las personas cuya fotografía aparece, fueron torturadas; 233 fueron desaparecidas y 273 fueron ejecutadas extrajudicialmente. Y aunque muchas son señaladas como delincuentes terroristas –así eran llamadas las personas organizadas que se oponían al régimen–, no todas eran miembros de la guerrilla, sino que en los registros se encuentran líderes sindicales, líderes religiosos, docentes, estudiantes, defensores de derechos humanos y otros.

Desde la aparición del “libro amarillo” en varios medios de comunicación, se han conocido diversas reacciones, unas que niegan la existencia del libro, aduciendo que es producto de la imaginación de algunos, y otros, que lo consideran una prueba de la responsabilidad del ejército salvadoreño en las graves violaciones a derechos humanos y la vinculación de éste con los escuadrones de la muerte.

Pero, ¿cuál es la importancia de la existencia de este documento para las víctimas que siguen pidiendo verdad, justicia y reparación al Estado salvadoreño? La importancia en primer lugar, es que, entre más víctimas puedan identificarse en el libro, éste tendrá mayor respaldo de veracidad y nadie podrá dudar de su legitimidad y del uso del mismo por parte de los cuerpos militares y paramilitares responsables de tantas violaciones a derechos humanos.

Pero lo más importante, es que el libro constituye una prueba de la existencia de archivos militares sobre víctimas de violaciones a derechos humanos en la década de los ochenta. Y fortalece la hipótesis de que existen archivos sobre los operativos militares realizados durante el enfrentamiento armado, en los cuales ocurrieron masacres, agresiones sexuales, desapariciones de niños y niñas, y, desplazamientos forzados de la población civil. Contrario a lo que afirmó el Ministro de la Defensa Nacional sobre la no existencia de archivos militares ante diversas instancias como la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP).

El señor Presidente de la República y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada de El Salvador, puede y debe exigir la apertura de los archivos militares que permitan esclarecer lo sucedido durante la guerra civil, quiénes fueron los responsables de las violaciones a derechos humanos y el destino de los y las desaparecidas, como una medida de reparación importante a las víctimas y sobrevivientes.

La población salvadoreña debe seguir exigiendo conocer la verdad sobre las graves violaciones a derechos humanos que sucedieron durante el conflicto armado. Seguir exigiendo al señor Presidente de la República que ordene la apertura de los archivos militares, pues, no puede existir reconciliación sin conocer la verdad.